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Ciudad

Memoria: Introducción

El Avance de la Revisión del Plan General de Santander se presentó con un subtítulo: un proyecto para Santander. El subtítulo no era gratuito. El avance mostraba una idea de ciudad, una lógica, una línea de acción. Era proyecto en cuanto que proyectaba al presente el modo de entender el futuro.

Pasado aquel momento y ahondado el trabajo, el contenido formal de la propuesta de revisión sigue teniendo voluntad de proyecto; pero va algo más lejos. Más lejos en su precisión territorial. Más lejos en cuanto que, además de abordar el qué hacer, aborda también el cómo hacerlo.

La Revisión del Plan General pretende, dentro del complejo marco de la Ley del Suelo, aporta a la ciudad márgenes y determinaciones normativas claras (que no simples), viables y proporcionadas a las capacidades de la estructura socio-económica, promotora y constructora de la ciudad y de las instituciones.

Como todo proyecto detallado para acciones a medio largo plazo, la Revisión del Plan General requiere entendimiento, voluntad y seguimiento.

Entendimiento

La Revisión, aporta ante todo una lógica; un conjunto de objetivos, criterios, modos de ver, modos de hacer; una manera de priorizar y responder a los problemas de la ciudad; una manera de incorporar en las preguntas y matizar en las repuestas las preexistencias físicas y culturales, los ecos recíprocos y solidarios entre cualquier actuación en la ciudad y las condiciones entorno. Entender esto es esencial.

Y lo es que, a partir de esa lógica, la revisión, como cualquier propuesta, aporta literalmente miles de decisiones tomadas en unas circunstancias concretas y con una imagen de las que el tiempo habrá de ser piedra de toque. Raro sería, a decir verdad imposible, que todas las decisiones fuesen óptimas en todas las circunstancias y en todo momento. Ni la Ley ni la razón pueden pretender tanto.

Lo que la Ley y la razón piden al Plan es definir con claridad y transparencia las determinaciones y reglas del juego: que todo el mundo pueda saber en cualquier punto lo que se quiere y/o que la Ley permite. Lo que la razón pide es que, mientras se mantenga la claridad y transparencia, no haya empacho en sustituir las decisiones del Plan por otras mejores, o en reemplazarlas por otras más ceñidas a circunstancias que pudieran surgir distintas de las previstas.

Un Plan General no es fósil intocable. Es un instrumento de trabajo para gestionar y hacer ciudad.

Voluntad

El Plan es "realidad virtual" o, en términos menos coloquiales, un instrumento, pero sólo uno, para transformar la realidad. Su sola redacción, su sola aprobación, por si mismas, cambian algunas cosas . Pero se requiere una voluntad adicional de gestión para que el proyecto se vaya transformando en realidad.

Llevar adelante un Plan requiere la voluntad de dotarse de medios bastantes para impulsar la gestión, para tomar la iniciativa, para ayudar a las iniciativas de otros, para potenciar la obtención de recursos y utilizar bien los disponibles.

Seguimiento

Estar atentos a los efectos del Plan, estar atentos a posibles cambios en las circunstancias, tomar la iniciativa de ajustes a mejor, impulsar y apoyar la gestión, facilitar operaciones de suelo y vivienda, proyectar y apoyar decididamente la construcción de la escena urbana, de su viario y de su infraestructura... seguimiento del Plan.

Para hacer de la letra y el dibujo realidad, o del proyecto hacer ciudad, hace falta seguimiento y gestión. Sólo con ellos y desde la voluntad, un Plan, éste o cualquiera, podrá realmente cumplir sus objetivos.

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