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En los apartados siguientes se analiza la situación actual de cada infraestructura básica, con objeto de enmarcar sus holguras y déficit, como base para los posteriores contenidos propositivos.
Dado el nivel de concreción de los Planes Generales y la pluralidad de aspec-tos de los servicios básicos, se ha procurado abundar en las interacciones urbanístico-infraestructurales, incidiendo mayoritariamente en la planificación de los sistemas generales de cada infraestructura básica, complementándose las consideraciones subsiguientes con los correspondientes planos 1/13.000.
El municipio de Santander consume en la actualidad un caudal medio de 800 l/s, equivalente a 70.000 m3/día, con una dotación unitaria real de algo más de 350 litros/hab/día, razonablemente elevada.
El abastecimiento, así como el saneamiento, está gestionado por el Servicio Municipalizado de Abastecimiento y Saneamiento de Aguas de Santander, SEMAS.
El sistema general de abastecimiento de agua utiliza recurso hidráulico de los ríos Pas y Pisueña. Las captaciones principales están en la zona de La Molina, agrupando un conjunto de manantiales y galerías filtrantes del subálveo del río Pas.
En La Molina pueden obtenerse caudales máximos de 1.000 l/s, que se transportan hasta El Soto, segunda captación (con 650 l/s de caudal máximo), desde donde se bombean hacia el norte, por diversos canales cubiertos, túneles y sifones.
Las aguas se transportan por dos abductores hacia Santander, incorporándose la tercera fuente de alimentación, La Penilla (caudal máximo de 760 l/s), en el río Pisueña.
Estos recursos llegan hasta la Estación de Tratamiento, ETAP del Tojo (1.500 l/s), existiendo previamente un depósito natural de 400.000 m3 y posteriormente otro convencional de 16.000 m3.
Tras la ETAP las aguas se transportan, mediante 4 abductores (f 900, 600, 500 y 350 mm) con dos trazas distintas, hasta el continuo urbano santanderino y su primer depósito de El Pronillo, de 16.000 m3 de capacidad.
A partir de este depósito la abducción alimenta a otros (MacMahón 2.000 m3, Atalaya 2.000 m3, Arna 2.300 m3 y Avellano 16.000 m3) todos ellos situados sucesivamente en la divisoria, paseo del General Dávila, con una capacidad conjunta de depósitos urbanos de 38.300 m3. La abducción que los une pasa de f 800 y 500 mm, entre Pronillo y MacMahón, a f 800, 380 y 350 mm entre los restantes.
De estos depósitos parten algunas arterias generales, con diámetros superiores a 400 mm y mayoritariamente ramificadas, que distribuyen por la ciudad meridional. A su vez, de éstas derivan redes secundarias, con secciones sensiblemente inferiores.
Todo ello se esquematiza en correspondiente Plano de Abastecimiento 1/13.000, a excepción de la red secundaria de distribución. Como diagnóstico resumen de la situación actual, cabe apuntar la abundancia de recurso hidráulico y la razonable holgura de las abducciones actuales, pese a cierta obsolescencia de las más antiguas (f 600, 500 y 350 mm).
Por contra, la capacidad en depósitos es bastante escasa, pues suele considerarse como deseable el consumo del día máximoo, al menos el del medio, o sea, 105.000 a 70.000 m3, mientras que la capacidad actual es de sólo 38.300 m3.
También se detecta una grave carencia de arterias generales, lo que dificulta los macrorepartos de caudales, con las pérdidas de carga subsiguientes, lo que se agrava por los bajos diámetros de las redes secundarias, la antigüedad de gran parte de ellas y sus importantes concreciones internas, que disminuyen aún más sus bajas secciones útiles.
No obstante, el consumo unitario actual de Santander es algo elevado, del orden de 350 litros/habitante/día, debido sobre todo a la amplia oferta de recurso y abducción y, previsiblemente, a consumos no tarifados (tanto oficiales como fraudulentos) y/o fugas y pérdidas.
Esta situación deficitaria, unida a la particular morfología de los ámbitos urbano y periurbano de Santander, recomiendan el replanteamiento radical de su abastecimiento futuro, aspecto sobre el que se incidirá en los apartados propositivos.
Las particularidades morfológicas del municipio de Santander condicionan, lógicamente, el desagüe de su territorio. Diversas divisorias, con sentido NNE-SSW, conforman claramente tres zonas diferenciales:
Los sistemas generales de saneamiento de todas ellas, al igual que los de abastecimiento anteriormente comentados, son bastante incompletos, como se observa en el Plano de Saneamiento 1/13.000, en el que se reflejan los colectores generales, que podrían denominarse visitables (altura superior a 150 cm), y los primarios (dimensión > 100 cm), siendo patente su escasez.
La cuenca meridional vierte directamente a la bahía, por medio de diversos emisarios, al carecer de un colector general de margen que posibilite la convergencia de los afluentes y su posterior tratamiento conjunto.
La cuenca central desagua, en su zona occidental, mediante dos bombeos que impulsan los vertidos hacia un largo colector que los transporta, tras salvar la divisoria, hasta la Depuradora de Corbán, teniendo además diversas formas de encauzamiento y canalización (en superficie y subterránea) de las aguas naturales del arroyo de Las Llamas, a las que se aportan diversos vertidos directos, más o menos incontrolados.
Por último, en la cuenca norte se ubica la Depuradora de Corbán, donde (aparte del colector mencionado) convergen otros secundarios, de la propia cuenca, así como un bombeo de la zona más baja de San Pedro.
Por su parte, el resto del continuo urbano suele disponer de red de alcantarillado, en general con bajas dimensiones, existiendo algunas zonas periféricas donde el saneamiento es rudimentario o incluso basado en pozos negros.
Como diagnóstico, esta infraestructura puede calificarse de incompleta, insuficiente y desordenada, siendo los principales déficit su sensible infradimensión, la escasez de sistemas generales y los vertidos a la bahía, sin depuración, de los mayoritarios afluentes urbanos e industriales de la ciudad meridional.
Todo ello es fruto de la, hasta hace pocos años, escasa planificación específica de esta infraestrutura, la ignorancia de sus condicionantes, el desprecio de sus impactos ambientales, su descoordinación con los procesos urbanizadores, etc, lo que precisará importantes acciones que corrijan la deficitaria situación actual, según se indica en los apartados propositivos del Plan General.
El servicio básico de energía eléctrica corre a cargo de la empresa Electra de Viesgo, suministrándose a Santander, como más alta tensión, en líneas de 55 kV provenientes de la Subestación de Penagos. No obstante también existe una línea de 220 kV que alimenta directamente a Aceriasa.
El municipio de Santander depende eléctricamente de tres subestaciones a 55/12 kV interiores (Tantín, Candina y Llamas) y una exterior (Cacicedo), también a 55/12 kV, ubicada próxima a su límite meridional.
La de mayor potencia instalada es la de Candina,con 90 MVA (30+30+30), la de Cacicedo y Llamas es de 60 MVA (30 + 30) y la de Tantín es de 40 MVA (20+20).
Además está previsto ampliar la subestación de Cacicedo a relación 220/55/12 kV, mediante una nueva alimentación a 220 kV, e implantar otra subestación de Nueva Montaña, fundamentalmente para servir a esta nueva actuación urbanística. A nivel de alta tensión Santander se suministra mediante un anillo de 55 kV (subterráneo en su traza urbana suroccidental y aéreo en el resto) en el que se sitúan las 4 subestaciones 55/12 mencionadas, partiendo de ellas las diversas líneas de 12 kV (tanto aéreas como subterráneas) que alimentan a los numerosos centros de transformación de los que, a su vez, parten las líneas de baja tensión que abastecen a los usuarios domésticos.
Todo lo anterior se refleja en el correspondiente Plano de Electricidad 1/13.000, salvo las líneas subterráneas de 12 kV, los centros de transformación y las líneas de baja tensión, dada su excesiva proliferación por la trama urbana.
Como diagnóstico eléctrico cabe destacar la amplitud de suministro en alta tensión, la holgura de subestaciones,su elevada adecuación a las demandas zonales, etc, lo que, unido a la prototípica agilidad de esta infraestructura para responder a las variaciones en las pautas de consumo, plantea mínima incidencia urbanística.
Pese a su adecuación específicamente electrotécnica, esta infraestructura plantea, como suele ser común, graves afecciones urbanas y ambientales, debido a sus tendidos aéreos en alta tensión, hecho particularmente patente en el sur del municipio, que procurará corregirse en los apartados propositivos.
La infraestructura de gas canalizado está gestionada por la empresa CEGASA (Compañía Española de Gas,SA), utilizando como materia prima el gas natural procedente del Gasoducto Burgos-Santander, de Enagás, que lo conecta con la red peninsular de gasoductos.
De hecho, el gasoducto finaliza en la parte meridional del municipio, desde donde sirve a alguna industria (Adarzo) en alta presión A y a la ciudad en media presión B y, a partir de ésta, en baja presión.
El ámbito de servicio abarca la mayoría de la ciudad consolidada, a excepción de sus áreas más meridionales y occidentales, acaso por la escasa demanda de las actividades industriales y/o por insuficiente gestión gásica en los procesos de urbanización y renovación. Todo ello se esquematiza en el correspondiente Plano de Gas, a escala 1/13.000.
El servicio prestado ha de calificarse de adecuado, máxime con la potencialidad que comporta la proximidad del gasoducto y su muy elevada oferta energética.
Las telecomunicaciones de Santander se organizan en cuatro centrales telefónicas existentes (Cazoña, Numancia, Pereda y Sardinero) y otra en fase de implantación (Cueto), de las cuales parten las numerosas canalizaciones que se reflejan en el Plano de Telefonía, a escala 1/13.000.
Esta red de canalizaciones telefónicas parece responder, más que a una planificación jerarquizada, a las oportunidades de intervención que han sido posibles en el subsuelo urbano, lo que puede constatarse con el relativo desorden de su estado actual. En el resto de las zonas los tendidos son aéreos y/o por fachadas.
De cualquier forma, el diagnóstico telefónico, tanto infraestructural como funcional, ha de calificarse de adecuado, máxime teniendo en cuenta la razonable homogeneidad de la oferta de los servicios de telecomunicación.