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Fecha de Publicación: 5-JUN-2010
Categoría: Medio Ambiente
El Ayuntamiento de Santander ha sustituido cerca de 2.300 luminarias del alumbrado municipal dentro de su plan de lucha contra la contaminación lumínica, una cifra que ascenderá a 2.900 luminarias sustituidas antes de 2012, según indicó la concejala de Medio Ambiente, Carmen Ruiz, quien agregó que se han concedido alrededor de 35.000 euros en ayudas a comunidades de propietarios para que reemplacen sus farolas y puntos de luz que no cumplan con la ordenanza municipal.
Ruiz señaló que el Ayuntamiento puso en marcha, en el año 2005, un plan de sustitución de luminarias contaminantes pertenecientes al alumbrado municipal, así como una línea de ayudas para que las comunidades de propietarios adaptaran también sus farolas y puntos de luz a la ordenanza municipal de alumbrado exterior.
A través del plan de sustitución de luminarias contaminantes, se han sustituido ya cerca de 2.300 de las 2.900 que se propuso reemplazar antes de 2012 el Ayuntamiento, que ha concedido, además, ayudas hasta 2009 por valor de 35.000 euros a las comunidades de propietarios para que también adapten su alumbrado a la ordenanza municipal.
"El problema de la contaminación lumínica en las calles de la ciudad tiene una solución relativamente sencilla: debemos iluminar de forma adecuada y eficiente, evitar la emisión de luz directa a la atmósfera y emplear la cantidad de luz estrictamente necesaria, dirigiéndola allí donde necesitamos ver, es decir, hacia el suelo", remarcó la concejala, quien indicó que todos los nuevos puntos de luz que se instalan en el municipio evitan la contaminación lumínica.
El Ayuntamiento promulgó en el año 2004 la Ordenanza Municipal de Alumbrado Exterior para la Protección del Medio Ambiente, con el objetivo de promover la eficiencia energética en los alumbrados exteriores y el ahorro de energía.
"Siempre, por supuesto, sin perjuicio de la seguridad de los usuarios y manteniendo, en la medida de lo posible, las condiciones naturales de las horas nocturnas en beneficio de los ecosistemas y de la biodiversidad, que necesita de la oscuridad para sobrevivir y mantenerse en equilibrio, ya que la oscuridad o la iluminación son parámetros que junto a la humedad, el calor o la temperatura afectan muy directamente a la vida de los seres vivos", detalló.
La responsable municipal de Medio Ambiente apuntó que otra de las consecuencias negativas de la contaminación lumínica es la degradación que causa en el cielo nocturno y, como resultado de ella, la imposibilidad de observar los astros, salvo los más brillantes. "Debemos, por tanto, actuar para lograr la protección del cielo nocturno como bien cultural y medioambiental", sentenció.